Caracas/Nueva York, (RRC): La petrolera estadounidense Chevron ha fletado al menos 11 buques cisterna que se dirigen a puertos venezolanos este mes, consolidándose como el principal –y prácticamente único– exportador autorizado de petróleo del país sudamericano, en un contexto de profundos cambios políticos tras la detención del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
Los buques tienen previsto llegar principalmente a los terminales de José y Bajo Grande, ubicados en el noroeste de Venezuela y controlados por el gobierno. Esta cifra representa un aumento respecto a diciembre, cuando se registraron nueve envíos similares. De los 11 buques programados, uno ya ha completado la carga de crudo, mientras que otros dos permanecen atracados en los puertos, de acuerdo con el rastreo de movimientos marítimos.
Chevron, que opera en Venezuela bajo una licencia especial del Departamento del Tesoro de Estados Unidos que la exime de sanciones, emerge como la única compañía capaz de exportar petróleo venezolano de manera legal tras la imposición de un bloqueo a la llamada «flota oscura» –buques sancionados que evadían controles previamente–. Este movimiento se produce en medio de la incertidumbre política generada por la captura de Maduro y la presencia militar estadounidense en la región.
Analistas destacan que este incremento en los envíos podría reflejar una reactivación de la producción y exportaciones venezolanas, especialmente hacia refinerías en la Costa del Golfo de Estados Unidos. En noviembre pasado, Venezuela exportaba alrededor de 921.000 barriles por día, aunque las cifras han fluctuado debido a sanciones y restricciones logísticas.
La compañía Chevron ha manifestado que continúa operando «en pleno cumplimiento de todas las leyes y regulaciones relevantes». Fuentes del sector indican que estos cargamentos podrían destinarse principalmente al mercado estadounidense, en un momento en que Washington busca estabilizar el suministro de crudo pesado.
Este desarrollo subraya el rol estratégico de Chevron en la industria petrolera venezolana, donde participa en joint ventures con PDVSA, la estatal venezolana. Mientras tanto, otros compradores tradicionales, como los de Asia, enfrentan interrupciones en las cargas debido a las restricciones impuestas.
